jueves, 2 de abril de 2015

Acompañar.



Hoy me sentí bien, estuve sola en casa como muchas veces y es que normalmente lo prefiero así. La soledad nunca fue un problema, en la vida todo siempre me resultó mejor si lo enfrentaba sola.
Muchas veces puse mi confianza en otros, y dejé todo en manos de alguien más, ninguna de esas veces resultó bien. Eso me llevó a la conclusión de que haría sola y por mí misma todo cuanto me fuera posible.
Ha sido así durante toda una vida, pero por supuesto, hubo tiempos oscuros en los que ni sola ni con compañía lograba mantenerlos todo bajo control, me decepcionaba al entender que no podía lograr sobrevivir en la soledad.
 Estar solo, eso que sientes cuando después de que todos te defraudaron, te terminas defraudando tú mismo igualmente. Cuando sientes que no hay en quién confiar y a la vez sabes que tú mismo no te bastas.

Cuando las personas me daban la espalda, yo lograba salir adelante. Eso me llenó de orgullo, la soledad no era un problema, más era, en muchas ocasiones; la solución. Un día dejé de buscarte, de pedir tu ayuda y tu compañía, ese día todo mi mundo se cayó sobre mí. Ese día todo fue dolor, y cuando todos me abandonaron -como es común- y solo quedaba yo, quedaba yo sin ti; ese día supe lo que era estar sola. Perdí mi confianza en mí misma, mi orgullo y temí por primera vez a la soledad.

Ese día sentí el vacío, el miedo, la tristeza, todo lo que trae la soledad. Y ya no deseo nunca sentirme de esa manera, para mía es claro, tú nunca te has ido de mi lado, tú siempre estás conmigo, cuando las personas a mi alrededor fallan, cuando yo fallo, tú sigues ahí, fuerte y paciente, remendando mis errores, levantándome de mis caídas, curando mis heridas.

¿Se imaginan ese sentimiento?¿No estar solos nunca más, sentir amor y fuerza siempre?¿Sufrir solo en un rincón y sentir que siempre un brazo te consuela? Yo me siento así, y si fuera de otra manera, no sé cómo sobreviviría.
Eres tú la verdadera razón por la que me agrada trabajar sola, por la que no odio a quedarme sola en casa, la razón por la que no temo a ser abandonada por las personas. Porque sé que tú permaneces siempre fiel, y sé que estar sola no es estar realmente sola, es estar contigo. Por ti soy fuerte, tengo confianza, valentía y por ti no tengo miedo a estar sola. Gracias, Señor mío.
"Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará." Deuteronomio 31:6
 "Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento." Salmos 23:4

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