jueves, 14 de agosto de 2014

Fiesta Con La Muerte (Final)

Por fin he acabado, no ha sido demasiado larga, ni demasiado compleja, ni demasiado elaborada pero es un comienzo y se ha llevado toda mi dedicación, fue genial hacer esta historia. Ya estoy trabajando en algo más, por eso la demora en publicar esta entrada. Sin más, el desenlace de la historia :)

Parte Final: Azul.

-Es complicado señor, estaba oscuro y era confuso,  en el pasillo secreto no había nadie, después que pasé la sábana de arañas pude haberme cruzado con unas ocho personas –Titubeó
-Sé concreta ¿Cuántos con estas túnicas negras y máscaras?-
-Bueno, una chica y dos chicos corrieron a entrar al cuarto de la momia, que quedaba junto a la sábana de arañas, en la esquina frente a las escaleras había un par besándose, ni siquiera creo que fueran de la escuela y creo que fueron al menos tres chicos con túnicas-
-¿Quiénes? ¿Qué hacían? ¿Recuerdas el color de las máscaras?- Respiró, debía contenerse.
-Bueno, tenían máscaras, no sé quiénes eran, las chicas del comité le pueden decir quiénes llevaban túnicas, solo sé que eran los de último año, algunos deportistas amigos de Ethan que estaban conmigo al principio dijeron que subirían a asustar chicas tontas; Will Dooner, Peter Fisher, no lo sé- Llevó las manos al rostro, sudaba de desesperación –Lo siento, lo siento mucho, ¿Cómo voy a saber quiénes eran? Si todo lo de las túnicas fue hecho por los de teatro, eran ellos los que estaban vestidos así, y yo no conozco a ninguno de esos imbéciles- Quebró en llanto. Carl abrió los ojos a Goldman, estaba aturdiendo a la chica.
-Señorita Parker, tranquilícese, me ha ayudado bastante, solo un poco más. Dígame qué hacía y el color de las máscaras, necesito el color de las máscaras.
-Dos estaban charlando entre ellos junto a las escaleras, tenían máscaras negras y el otro estaba como un completo imbécil parado en la puerta del cuarto de la momia, los chicos que iban entrando se tropezaron con él, estaba atravesado, como todos los de teatro y… -Pensó -Era violeta o azul, no estoy segura, creo que azul, era obscuro, solo lo recuerdo porque casi todos los chicos de túnicas llevaban máscaras negras – Suspiró.
-Muy bien, una última cosa ¿Me permitirías ver tu vestido?- Mayra se levantó con la frente arrugada y expuso su vestido azul con adornos plateados, ceñido al cuerpo, sencillo pero no dejaba de ser impactante.
-Esta es la parte en la que explicas- Carl tenía los ojos abiertos y la mirada alerta.
-Tara también mencionó tropezarse con esta persona de túnica y máscara azul, y si era la misma, entonces debió presenciar las tres historias y quedarse hasta el final- contestó Goldman.
-Todos tenían máscaras ¿Cuáles son las probabilidades?- el joven compañero seguía sin comprender, tan consternado como Mayra.
-Esta era azul, azul como el vestido, como la máscara que el joven Black le dio en la entrada- sus ojos señalaron a Mayra -Señorita Parker ¿Tiene usted su máscara?-
-No, no aquí, le dije que en la fiesta se la di a…- Mayra se detuvo y dejó caer su mandíbula en señal de incredulidad, Goldman hizo una seña con el rostro a Carl y el joven acató con inmediatez, se levantaron, Mayra corrió tras ellos -¡No, aguarden! Ustedes no pueden estar pensando…-
Mike se encontraba sentado en una de las sillas de la estación junto a los pocos jóvenes de la fiesta que quedaban, se mostraba ansioso, sudaba y no paraba de moverse. Goldman entró en la sala, Carl lo señaló.
-Joven Mike Brooke ¿Cierto?, necesitaremos que nos acompañe- La voz fue autoritaria, el silencio dominó el lugar en segundos.
-¿Qué? ¿Para qué? ¿Qué sucede?- La palidez le cubrió el rostro, los ojos parecían fuera de órbita, guardó silencio por un momento.
-¡No! ¡Alto, Mike jamás…!-Mayra entró alarmada, no había dudado en correr tras los agentes, pero no pudo terminar su frase, Mike corrió a la puerta en un torpe e impensado intento de huida, dos de los agentes que acompañaban a Goldman corrieron tras él y forcejearon, para su sorpresa, se necesitó del esfuerzo de ambos para retenerlo, era grande, robusto y enérgico.
-¿Tratas de huir? ¿Qué fue lo que hiciste?- Mayra lloraba mientras que los rostros de todos los jóvenes compañeros de curso del chico palidecían a su alrededor.
-Joven, con la fuerza para golpear y derrumbar a Ethan Black por el balcón, con lo motivos para hacerlo, por supuesto y que fue visto merodeando el lugar escondido bajo una túnica y la máscara azul de Mayra Parker…-
-¿Motivos?- Mike no acababa de forcejear.
-Debió sentirse muy traicionado al ver a su gran amigo el perfecto Ethan, involucrándose con su novia, su chica- Los murmullos no se hicieron esperar, todos los ojos cayeron sobre Mayra, Goldman había vuelto a sus viejos trucos, siempre intentando entender a las personas, o al menos aparentando hacerlo.
-¡Cállese! ¡No diga tonterías, ahora no!- Mayra gritó a Goldman con odio y desesperación casi palpables, Goldman la ignoró y siguió observando a Mike en espera de una respuesta, sereno e inexpresivo.
-¡Tú calla, mentirosa! Puedes dejar de pretender- Mike habló con voz temblorosa y el rostro rojo, las venas se marcaban en su frente, parecía que podía explotar en cualquier momento –Sabía lo que hacían, lo sabía, solo debía confirmarlo, así que los observé y los seguí a ambos, y entonces lo entendí, soy un imbécil- le hablaba al detective pero sus ojos rojos y vidriosos observaban a la chica perforantes, Goldman venció el estruendo que le causaba aquella mirada, la envió hasta el fondo de su ser y caminó lentamente hacia él.
-Tranquilo- murmuró.
-Llegué hasta arriba, después de ella, quería entrar para estar seguro de que estaba con alguien, tomé una de las túnicas, estaba a punto de entrar cuando Tara apareció, así que usé la maldita máscara, tropezamos y no me atreví-
-No, no es cierto- Mayra lloró.
-Cuando los vi salir y discutir lo entendí, era él, ella estaba con él, con mi mejor amigo-
-¿Y por qué no lo confrontaste en ese momento?-
-De repente apreció su hermano con una chica y entraron también al pasillo, había demasiada gente, no podía pensar, nunca pensé… Nunca pensé- Hablaba ya para sí mismo, el fervor del momento se había apoderado de él, era evidentemente un muchacho agresivo e impulsivo –No sé cuánto tiempo pasó, no lo recuerdo, solo sé que te vi salir y no fui capaz de decirte nada, pero él, él sí me escucharía- Le hablaba a Mayra mientas respiraba hondo, Carl se acercó a ella, al parecer Goldman no era el único que sentía temor de que aquel chico hiciera algo malo, algo más –Le dije que era un maldito hijo de puta y le partí la cara- Gritó, parecía un niño haciendo algún berrinche.
-Y entonces lo lanzaste por la el balcón…- Goldman pretendió terminar la por él.
-¡No, idiota! ¡Él está muerto, lo has asesinado!- Mayra se desvaneció y una de las jóvenes de último año que quedaban tuvo que sostenerla.
-¿Lo maté? ¡¿Quieres saber si lo maté?!-Respiró hondo -¡Sí! Lo hice y ¿Sabes por qué? ¿Sabes lo que dijo? Se levantó después que le pegué, con la boca llena de sangre, se recostó contra las puertas del balcón y me dijo que me relajara, que no era para tanto- Se tambaleaba, los agentes aplicaron más fuerza aún para sostenerlo –Me dijo que no podía estar hablando en serio, después de todo era solo una zorra más. Una pequeña zorra que no valía la pena, por eso yo…-El grito se dispersó.
-Entonces no lo soportaste más, no soportaste que le dijera “zorra” a tu novia y te abalanzaste sobre él, tan fuerte que cayó por el balcón-Goldman insistió, el chico calló al suelo y las lágrimas salieron al fin –Ni siquiera era tu intensión matarlo, solo lo empujaste sin pensar, con toda tu ira, él gritó y cayó por el balcón-
-Sí, sí, eso fue, yo no quería que la llamara así, yo la amaba- Mike sollozó con un lejano tono de consuelo, tal vez por escuchar que alguien entendía bien lo que había sucedido. Goldman hizo una seña y los agentes se lo llevaron, la joven quedó tirada en aquel lugar sin expresión en el rostro, el detective se alegró de que ni Tara ni Aaron ni sus padres estuvieran allí para presenciar aquella escena, se recordó llamarlos lo más pronto posible para comunicarles que habían encontrado al culpable de la muerte de su hijo, si es que “culpable” era una palabra adecuada para usar en ese momento.
-Estos adolescentes sí que son difíciles, mi madre no quería que yo fuera detective, quería que fuera un maestro de escuela como ella y poder tener una vida más tranquila ¡Vaya tranquilidad!- Carl bromeó poniendo la mano sobre el hombro de Goldman, esa era su forma de decirle “buen trabajo” al final de cada caso, un tonto chiste –Pero hay que reconocer que lo resolviste muy pronto, el asunto era complicado, es difícil trabajar con personas cegadas por la rabia-
-No lo creo, lo difícil es trabajar con personas cegadas por la juventud- Goldman suspiró y se dirigió a culminar con Mike, ya estaba oficialmente agotado.

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