miércoles, 5 de febrero de 2014

La Ironía


Admiro la forma en que, en el sereno del alba, una pequeña gota de rocío se desliza con agraciado ímpetu en la hoja de un helecho.
La grisácea capa de suciedad y moho que empaña el color natural de las plantas, es interrumpida por un pequeño camino de color verde.

Admiro la forma en que, en la tempestad de la vida, una pequeña gota de dolor se desliza con agraciado ímpetu en el rostro.
La obscura capa de desesperación y rabia que empaña el color natural del alma humana, es interrumpida por un pequeño camino de desahogo y lucidez.

Admiro la forma en que, en la neblina de la soledad, una pequeña caricia se desliza con agraciado ímpetu en la espalda.
La fría capa de incertidumbre y vacío que cubre un corazón herido, es atravesada por un camino de calidez. El mismo que dibujó esa caricia en la piel.

¡Cuántas cosas contaminan nuestros mundos! 
La ironía de este universo desequilibrado está en que la cura de tanta inmundicia, algunas veces, resulta estar en cosas pequeñas. Pequeñas gotas de lluvia, lágrimas, caricias. Una verdadera tortura para la razón.
Pero la lluvia siempre llega a limpiar las hojas sucias sin que las plantas la soliciten.
Pero las lágrimas siempre salen para calmar el alma agobiada sin ser llamadas.
Pero las caricias de una piel nueva siempre llegan a curar un corazón roto sin previo aviso.
La ironía de este universo desequilibrado está en que la cura de tantos problemas siempre resulta llegar cuando menos se le espera. Una verdadera tortura para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te vayas sin comentar :)