viernes, 25 de enero de 2013

Ser "La Chica Nueva"


Mi vida ha sido la de una desorientada veleta atrapada en un constante "va y ven" a merced del impredecible viento o por, como dirían los abuelos de mi tierra, "cuestiones de la vida".
Es cierto, de un modo casi inconsciente los lugares, los paisajes, los escenarios de la vida se vuelven tan importantes en la historia de una persona, tanto o más que las personas mismas.  Y ¿cómo no enamorarse de un atardecer en el parque donde solías jugar con tu amigo de la infancia, o del cielo estrellado en una colina a las afueras de la ciudad donde besaste por vez primera a ese alguien especial?
Pero cuando la corriente de la vida te lleva todas partes desde el comienzo te vuelves ligero e intrépido. Llegas a una ciudad nueva una y otra vez y te vuelves experto en ser "el chico nuevo o la chica nueva", te acostumbras a hacer amigos rápido -eso es lo más sencillo, siempre tienes interesantes historias que contar- y a dejarlos ir rápido. 
Los normales dirían "debe ser difícil dejar a tus amigos y tener que irte a un lugar extraño" tal vez, a decir verdad, es como tener amigos en todas partes, excepto a tu lado.

De ciudad en ciudad crear palpitantes personalidades y llamativas apariencias se vuelve un pasatiempo. Es todo un espectáculo. Sí, definitivamente esa es la palabra.
Es agradable poder decir que has visto y vivido de todo un poco, llamarse experto en los caminos de la vida, fuerte ante los finales, moldeable ante los nuevos comienzos.
El cambio se vuelve tu amigo y en consecuencia no logras nunca enamorarte de ningún "atardecer en el parque" o de ningún "cielo estrellado en una colina" y mucho menos de una persona.
Lo positivo es que a falta de apegos, el espectáculo es mucho más profesional.

Mi vida está muy bien así como está -¿Cuántos no hemos dicho lo mismo entre dientes-, pero tal y como enseñan los maestros en los últimos años de escuela, a la vida hay que construirle bases. Un día me senté a la orilla del río Sinú, donde la brisa me desordenaba el cabello, el sol no me dejaba abrir bien los ojos y la vida se me presentó corta y dije "Este lugar es hermoso, aquí pondré la mentada base".

La vida se volvió estática y no me asustó, lo vi como otro cambio más. No es fácil ser nómada y un día decidir el final del viaje sin más preámbulo  Seguí dándole la espalda a los problemas a esperar que se alejaran como lo habían hecho antes. ¡Qué difícil fue darme cuenta que esta vez no iba sentada en un autobús!, cuando miré el retrovisor, seguían allí, haciendoce más notables. 
No solo estaban allí, se habían postrado sobre mi base. ¡Que insolentes!
¿Qué hice? moví mi base un par de metros a la derecha y seguí mi camino. Fue entonces cuando, al alzar el mentón, los vi a todos a mi alrededor examinando mi trabajo, sin que ninguna de mis personalidades me sirviera para que se alejaran. Y es que cuando la gente te quiere criticar y hacerte el mal no hay nada que puedas mejorar lo suficiente para que les guste. Ya no era más la chica nueva.  
Llevaba ya mucho tiempo en un mismo lugar, eso hace que la gente "te conozca", se cuán innecesario es hacer esa aclaración, pero para mí era algo completamente nuevo.

Estaba tan aturdida que vestía cada paso de un color distinto. Un día la chica ruda sin temor a decir lo que piensa y al otro la chica tímida que prefiere quedarse en casa a leer un libro.

Irse de ciudad más que un cambio resulta ser un nuevo comienzo, y empezar de cero siempre es mucho más sencillo que enderezar un camino ya trazado, en el que no hay vuelta atrás.
Resulté no tan experta en el cambio, y una adicta al "borrón y cuenta nueva"
En mi vida era cotidiano ganarme a innumerables personas, pero ganarme a las mismas una y otra vez en el mismo lugar resultó el reto de mi vida.
Alejarse de los problemas es una cosa y alejarlos pero que sigan ahí preparados para fotografíar cualquier caída que sufras son cosas diferentes. Fue intimidante al principio pero después pensé lo interesante que sería traer a todas esas personas del pasado cuyas caras los kilómetros de mis recuerdos fueron borrando y que estaban seguros de que fracasaría, y mostrarles lo que hoy he logrado.
No he perdido momento alguno desde entones para asegurarme de que mis problemas del otro lado del pasillo vean lo grande y majestuosa de mi base. Las bases de mi vida.
Bien dicen que al enemigo es mejor tenerlo cerca, pues por mí que me respiren en la nuca, desde allí cualquier trofeo que sostenga en mi mano se ve más brillante.
El cambio sigue siendo mi buen amigo, para que no se resintiera sigo pintando cada uno de mis pasos de distintos colores. 
Me llamaron camaleón, falsa e hipócrita, pero la versatilidad resultó ser mi color natural. Soy la chica que se adapta a los cambios, más aún, soy la chica que no puede vivir un día igual al anterior.
¿Tienen idea de lo ameno que resulta salir de un escenario después de dar un excelente espectáculo, de esos que pisotean las expectativas que muchos tenían de presenciar tu caída? Es tan intenso y emocionante como bajarte de un autobús y contemplar un inmenso paisaje nuevo por descubrir.

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