viernes, 23 de marzo de 2012

Una Noche Nublada



Basta una noche nublada
Donde reinen la tiniebla y el frio
Para componer el verso más sombrío
Y despertar la imaginación despiadada
De una mente macabra y perturbada
La luna podía hablar
La penumbra la cubría
El instinto era su guía
Buscaba luz para mirar
Pero ninguna estrella había.
El mundo de noche se vuelve cruel y despiadado
Lo cual lo tenía fascinado
Cuando todo oscuro se torna
Verla llegar caminando.

Ella, más bella que nunca
Casi iluminaba entre tanta oscuridad
Su inocencia tentaba la maldad
De aquel hombre sin piedad

Sus hombros se encontraron
Y en su mirada halló
En cómo sus ojos brillaron
Que su boca lo encantó
Y su calma perturbó

Lentamente se acercó
Hasta sentir su respiración
Hasta que su asombro sintió
Pero ella sin entender razón
Se alejó como simple reacción

Fuertemente la sujetó
Su boca la buscó
Pero ella rechazó
Con desprecio lo miró
y petrificado lo dejó
Aquella cordura de por sí ligera
Se nubló en una acción severa
Hecho sin planificación
Pues no era una noche cualquiera,
Esa noche tentaba su imaginación

Sintió su respiración acelerada
Su corazón latiendo sin cesar
Casi oía como su sangre pasaba
Que entre sus venas lo llamaban
Con un olor particular

Tomó su frágil cuello
Deseó tenerla entre sus manos
Su miedo…
Su desesperación…
Para él era lo más bello
Contemplarla indefensa
A merced de la desesperación
Víctima de una perfecta ocasión

Hipnotizado por sus gritos
Que lentamente cesaron
Dolorosamente callaron
En una fría resignación

Tomó de su bolsillo
Lo que como filosos colmillos
En su vientre incrustó
Y por fin…
Ahí estaba
Resbalando entre sus manos
El fascinante liquido dador de vida
El cual alimentó esa belleza ya perdida…
Cuán intenso rojo
Jamás antes visto
Deslizándose denso entre sus dedos
Espesa y suave textura que podía tocar
El ligero olor a muerte
Que casi…
Casi podía saborear.

Una obra perfecta
Espectáculo digno de mirar
Y que solo él podía disfrutar
y la noche fría…
Que poco a poco esa belleza consumía
Parte del gris tenebroso se volvía
Con un macabro cantar
Pues cuando la oscuridad reina
Para la inocencia no hay lugar
la blancura se mancha
En espera de juzgar
Pero… ¿acaso era su culpa?
El era quien sufría por rechazo
Por dentro su pecho hervía
El solo quería saber
Si dentro de ella lo mismo había
Cegado estaba… pero no sabía
Si por la rabia o por la oscuridad nocturna
¡Si ella no era suya, de su dolor de apoderaría!
Pero triste vio que en sus brazos yacía
Sin vida
Aquel amor que sentía
Corrió… y corrió…
De su forma de ver el mundo
Caer en un éxtasis profundo
Saciar sus ganas de dolor
Perder la cordura en un segundo…

Y venir hasta aquí
Hasta este papel mío…
Casi mío…
En medio de una noche nublada
Entre la tiniebla y el frío
a componer el verso más sombrío
y dormir de nuevo la imaginación despiadada
de su mente macabra y perturbada
hasta la próxima noche nublada.

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