sábado, 24 de marzo de 2012

Queridos Amigos


Ellos tienen cuerpos alados, como si de salvadores se tratase, pero a la vez son negros y de apariencia repulsiva.
Vas caminando por el desierto de la vida y no podrás nunca evitar encontrártelos, te seguirán los pasos, desde lo lejano te verán luchar… Cuando estés en la cima de una montaña, cuando estés hasta el fondo de un abismo.
Algunas veces no distingues si están lejos o si están cerca, a veces parecerá que se han marchado y luego, cuando tornes tu mirada hacia bajo, de la manera más súbita, veras las sombras dibujadas en la arena, de sus revoloteos desde las nubes…
Seguramente estarás tan preocupado por buscar un oasis en medio del inhóspito desierto que ni siquiera te darás cuenta que están ahí.
Te desesperas, tienes sed, hambre, cansancio, empiezas a darte por vencido… Parece que el salvaje desierto pudo más que tú…
Dejas caer tu cuerpo sobre la arena buscando recuperar energía, fuerza. La lucha continúa y cada vez se hace difícil, más cruel, empiezas a ver imágenes ficticias, ¡alucinas!… A menudo tu mente juega contigo…
A menudo cuando la situación es extrema, tu imaginación se vuelve tu peor enemiga… Te engaña, te desespera, te irrita casi tanto como el incandescente sol.
Te preguntas si has avanzado en tu camino, si has retrocedido, o si simplemente has estado caminando en círculos, entre incesantes reflexiones descubres que ya no puedes levantarte… miras a tú alrededor y solo los ves a ellos. Están ahí rodeándote, una mínima y desacertada sensación de alivio abraza tu agotado corazón… ¿verdad que recorrer el desierto de la vida no era tan simple como pensabas?
Te rodean… ¡Se acercan cada vez más! Casi parece que te hacen compañía, casi parece que han venido a alentarte, casi escuchas que te gritan: ¡levántate!... ¡continúa!
La aparentemente grata compañía se va acercando lentamente, llega imperceptible ante tu macilento y extenuado cuerpo, nada más ameno que un fiel amigo a tu lado cuando ya no puedes más.
La lacerante realidad riñe con tus ingenuos pensamientos, cuando sus seres se presentan a una distancia casi nula, descubres su abominable y escabiosa figura…
¡Aquellos desagradables seres! Tu olfato se inunda del más pútrido e inmundo hedor, el hedor de la traición, el hedor de las verdaderas intenciones, el hedor de la criatura que se alimenta de la miseria ajena…
Mientras tú pensabas que ellos te hacían compañía, ellos solo disfrutaban del espectáculo de la muerte… El hedor de la sucia criatura que disfruta de la lenta y dolorosa muerte de sus víctimas…
¡Asquerosas aves de rapiña que se alimentan de muerte! Que no se molestan en cazar a su presa, esperan que esta caiga sola para devorarla con facilidad, ¿Cuánto tiempo han estado acompañándome, falsos amigos? No hay respuesta, ellos solo esperaban para ver tu decadencia, para ver hasta dónde podías llegar, pero ellos sabían que no llegarías lejos.
¿Habías olvidado que estabas vivo? Pues el dolor de sus torcidos picos perforando tu piel te lo recordarán. Tu sudor y tu sangre derramada les agrada, se alimentan de tu fracaso, de tu pena, ni siquiera tuvieron que esforzarse, solo tuvieron que esperar a que cayeras, tus queridos acompañantes, que no son depredadores que atacan, son de aquellos que esperan silenciosamente tu caída para abrirse paso entre tus heridas… ¡Para alimentarse de ellas!
Entonces te preguntas: Queridos amigos ¿a qué sabe el dolor?, no importa su sabor, ¡tú lo estás viviendo! Pero es solo cuestión de curiosidad ¿Tendrá un sabor similar al de la traición?

1 comentario:

  1. Es muy feo pensar q aveces los amigos son asi como esos pajaros, muy bueno chica

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