sábado, 31 de marzo de 2012

Malditas Lagrimas


Empañan mis ojos
Destruyen mi rostro
Se deslizan delicadamente
Pero a mí me duelen como si de un cuchillo de gran filo se tratase
Y ya no queda nada de lo que una vez fui
Tan fuerte, tan imponente, tan admirable,
Ellas me derrumban como gotas de agua de una tormenta
Una tormenta que derrumba un pequeño castillo de arena
Como si mi fortaleza fuese de débil y flácida arena

Me miro al espejo para ver si son muy evidentes
A ver si las podré disimular
Y me encuentro con ese ser horrible
De rostro deforme, hinchado y rojizo
Se ve delgado, apunto de derrumbarse
En cualquier momento se ahogará
En cualquier momento sus lágrimas lo ahogarán

Lo ínfimo no es que las lágrimas sean derramadas por alguien que no las merece
Lo más doloroso no es la herida
Lo peor es que si algún tiempo atrás yo me hubiese encontrado con este ser
De seguro mi reacción habría sido de burla
Pobre e insignificante ser
Que llora incesante dejando a las gotas de tristeza apoderarse de su alma
Pobre esclavo de sus propias emociones
Que no lo dejan pensar
Que no lo dejan razonar
Hubiera preferido derramar gotas de sangre
De seguro no quemarían tanto como estas
Parece que se van y luego vuelven
Vienen una tras otra como golpes de acero al espíritu
Lo derrumban y cuanto más caído está
Más mis ojos las dejan caer

Un grave error verme al espejo
Me ha mostrado este débil ser que tanto odio
Que tanto reproché, que tanto critiqué, que tanto evité
Este ser en el que ahora me he convertido

Rompería el espejo de un golpe si tan solo de algo sirviera
Me sacaría los desfallecidos ojos si tan solo de algo sirviera
Me sacaría el alma si recoger pedazos rotos simple fuera
Te sacaría de mi vida si ya no estuviese destruida
Evaporaría las malditas lágrimas si a mi cuerpo aún le quedara algo de calor.
Si aún le quedara algo de vida.

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